Génesis de una locura

¡Mamá ya tengo mi blog! ¿Estás contenta?

Me acuerdo de unos 6 años atrás cuando mi vieja condensaba todas las redes sociales y tipos de comunicaciones digitales en una sola palabra: “blog”.

“Mamá eso es facebook o un sitio web, no todo es un blog”

Bueno, unos años después aquí estoy cerrando en silencio la boca porque al final tenía razón, en algún momento iba a surgir este espacio.

Y… ¿Qué escribimos ahora? ¡Qué responsabilidad ser el primer artículo! El comienzo, el primer paso, la cara visible de este compilado de escritos AP.

Y la regla diría que comencemos contando quiénes somos, qué hacemos y de apoco ir mostrando la historia en tiempos cronológicos.

Pero la verdad que me encantaría empezar por el MOTOR real de todo este mambo. La energía que nos moviliza y traspasa para compartir esta linda locura: nuestro PRPÓSITO.

¿Cómo surge todo esto? ¿Qué puede ser más grande que nuestros miedos a no llegar a fin de mes, a la lógica de quedarse en lo seguro? ¿Qué puede ser más grande que nuestras inseguridades o la incertidumbre que grita y chilla en distintos rincones de la mente?

Encontrarnos con nuestro Ser. ¡Eso es!

Ese fue el puntapié. Y estoy segura que seguirá siendo esa represa hidráulica que abastece de energía ilimitada nuestras vidas y proyectos.

Y acá estoy, manija a las 2 de la mañana escribiendo desde el alma. Desde ese espacio de silencio y respuesta al mismo tiempo.

Pero bueno, no nos perdamos. ¿Dónde estábamos? Ah! si, en el Ser. En ese origen de nuestro propósito.

Lo más sorprendente de todo esto es que llegamos aquí sin darnos cuenta, sin programarlo. Luego de una serie de eventos desafortunados nos encontramos con el duende y las monedas de oro al final del arcoíris.

Crisis, bajón, dolor, tristezas, angustias. Vidas normales y encaminadas que de repente: “¡boom!” nos la pegamos contra la pared.

Ambos (el Negro y yo) transitamos lo que algunos filósofos llaman “la noche oscura del alma”

Días intensos, de esos donde querés escaparte de vos mismo. Días de profundas crisis, replanteos y laberintos retorcidos en la mente.

Podemos decir que la transpiramos.

Pero… Después de la tormenta (si lo elegís) viene la calma. Sale el sol resplandeciente de tu alma a tirarte una mano y sacarte de donde estabas.

¡Y eso pasó! a nuestras formas, cada uno tocó fondo para encontrarse con la profundidad del espíritu.

Y dimos con una fortuna escondida. Sentimos paz que nunca antes habíamos sentido, probamos la alegría de vida, esa que viene del simple hecho de Ser, de existir.

Nos vimos cara a cara, quitando las capas de entidades y creencias. 

¡Nos sentimos vivos! vibrantes, amados por la vida.

¿Qué viaje no?

Y de ahí ya no hubo vuelta atrás.

La aventura comenzó. El avión despegó y comenzamos a volar.

Cada uno por separado, sin conocernos, estábamos descubriendo nuestro propósito: “guiar a otros al despertar de la consciencia”.

Acompañar a transitar el mismo camino de manera simple, divertida y llevada a lo cotidiano.

¡Que vamos hombre! No hacen falta sopetones y golpes para ser espiritual ni tampoco ir a a un ashram al otro lado del mundo.

El encuentro con tu Ser está al alcance de cada instante presente, de cada momento que respirás, como éste por ejemplo.

Esa es la misión de un guía ¿no? Llevarte por los mejores senderos a la cima de tu plenitud. Y nosotros que la transitamos (y creeme que practicamos todos los días) queremos acompañarte a acortar caminos.

¿Y cuál es el destino? Tu hogar. Tu morada y santuario interno que te da vida, luz y calma cuando quieras conectar.

¿Te sumás? Este tren está por partir.

Te esperamos 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
Estamos Online!
Hola, en que podemos ayudarte?