el significado de los sueños

El significado de los sueños

Anoche soñé con un viejo gordo. Era mi esposo, era un buen hombre, tenía buenas intenciones. Pero en el fondo de mi ser lo rechazaba, me resistía internamente a estar con él y sin embargo estaba. Asco, ganas de escapar, sentirme atrapada en una situación macabra, que sin entender el por qué, yo elegía. Por conveniencia, por culpa, por miedo. 

Derepente el escenario en el sueño cambió, apareció el negro y feliz pude entregarme a sus brazos aliviada de saber que eso es lo que yo quería.

Cuando me levante me quedé reflexionando… ¿Qué representa este Señor desagradable en mis sueños? Sentí y pensé que me generaba: impotencia, rechazo, el estar en una situación que no quiero y me resisto pero que igual la elijo.

Pero… si este señor es mi Pensamiento!! ese que viene a molestarme todas las mañanas cuando me levanto y empieza a hablarme, a gritarme, a exigir a presionar a otros o a mí misma que haga o sea de determinada forma.

Este viejo me tiene podrida!! “andate de mi cabeza!!” “Salí de acá!” le grito.. pero no parece entender. Porque aparece de colado a la mañana siguiente, o en algún momento de paz cuando salta nuevamente a la carga.

Cansancio, frustración, desgano, pérdida de energía, ansiedad, desvalorización y algunas sensaciones más son parte de todo ese cocktail emocional.

¿Será que es un sueño? que este viejo se va cuando lo descifro? “es sólo un pensamiento y yo soy la consciencia detrás del mismo, decido, elijo no asociarme con este tipo de pensamientos y emoción” repito en mi interior con paciencia y amor.

Soy la observadora detrás de este laberinto, detrás de estas voces que mandan, controlan, indican cómo debería ser yo, cómo debería actuar el otro y cómo tendrían que ser las cosas que en este momento no soy.

Pero la clave es: soy la testigo que acepta, integra e incluye estas voces, sabiendo que no son parte de mí, que toman el escenario mental por breves segundos, para irse cuando no están siendo cargadas o rechazadas que es cuando toman más fuerza.

Contemplo, con calma y aceptación… Estoy presente en esta tormenta mental, firme con esa decisión en claro. “Decido no asociarme y engancharme con este viejo rollo de pensamientos rancios y vencidos” 

Y la tranquilidad aparece, un silencio detrás que indica que las fichas se acomodaron en su lugar.

Ahí está! Ahí llegó! 

La Verdad, mi esencia, mi Ser resplandeciente.

Disfruto esos segundos de presencia. 

Esa sensación tan familiar y misteriosa al mismo tiempo que me susurra:

“Bienvenida, llegaste a casa”

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